Pueden seguir algunos consejos sobre acondicionamiento acústico, algo generalmente descuidado, y que con poco presupuesto podemos conseguir grandes mejoras en nuestra sala de audición.

No debemos olvidar que este acondicionamiento (generalmente nos referimos a la sala de escucha) representa hasta un 50% de la calidad musical ofrecida por el sistema, por lo que no se debe descuidar.

1.- Elección de la sala:
Lo primero y no tan fácil, es escoger la sala: las medidas de sus tres ejes (alto, ancho y fondo) deben diferir lo más posible, evitar siempre que sea posible las habitaciones cuadradas (peor aun las cúbicas, actúan como cajas de resonancia, descontrolando las bajas frecuencias), suelen ser más apropiadas las salas rectangulares. También a evitar son las que posean medidas múltiplos, como largo 5 metros, por 2,5 de ancho y 2,5 de alto. También es recomendable evitar las habitaciones excesivamente pequeñas, pues cuanto menores son tienden a dar una respuesta más descontrolada en bajas frecuencias.

Si se dispone de una buhardilla (techo inclinado) o sala de formas irregulares resultara la mejor opción. Hay que procurar que la longitud de la sala sea tal que nos permita dejar cierta distancia tras el oyente hasta la pared posterior; los puntos de escucha apropiados generalmente están a 1/3 y 2/3 de la longitud de la sala, pues en ellos las ondas estacionarias coinciden anulándose unas a otras.
En el gráfico siguiente se pueden ver las ondas estacionarias que se podrían producir en una sala - pulsar icono "play".



2.- Situar altavoces y punto de escucha:
La situación de altavoces y oyente generalmente debe formar un triángulo equilátero de 2 a 3 metros de lado; haciendo algo mayor la distancia entre altavoces y oyente que entre estas, suele mejorar la imagen estéreo. En sentido vertical, el tweeter (altavoz de agudos) debe quedar a la altura del oído.

Los altavoces deben situarse (a falta de un estudio acústico de la sala concreta, es recomendable seguir estas indicaciones) si es posible alejados de paredes, más aun de las esquinas, pues tienden a dar un sonido encajonado al incrementar las bajas frecuencias por su proximidad. Si la respuesta en bajos es pobre, podemos probar a acercarlos más a las paredes, en caso contrario, alejándolos atenuaremos las bajas frecuencias. El simple cambio de la ubicación influye notablemente en la respuesta.



3.- Difusores y paneles absorbentes:
Estos elementos de acondicionamiento acústico resultan prácticos en cualquier instalación, productos específicos realizados para estos propósitos los pueden ver en www.auralex.com.
Otro caso común que ayuda al acondicionamiento acústico de una sala son las cortinas y las alfombras o moquetas, muy recomendables en cualquier caso, pues evitan reflexiones indeseadas en cristales y suelos (mejor rendimiento de la gama alta).

Los difusores ayudan a prevenir la aparición de ondas estacionarias.Los más efectivos requieren cálculos específicos para su construcción en función de las frecuencias e incluso salas para los que se diseñen.

Los paneles absorbentes eliminan reflexiones, las más críticas son las primarias, que se generan normalmente en las paredes próximas a los lados de los altavoces.

A falta de un estudio acústico de la sala (solución ideal), las zonas a tratar generalmente son:
- Las esquinas
- A los lados de los altavoces
- El suelo entre altavoces y oyente.
- El Techo.
- Centrado entre los altavoces tras el equipo, y tras el oyente en la pared posterior --> difusores, ayudan a dispersar las ondas sonoras.



4.- Aislamiento mecánico:
Las vibraciones del local (tráfico rodado próximo, etc) y las que genera el propio equipo de audio (vibraciones por bajas frecuencias) afectan también a la calidad musical ofrecida. Se hace más que recomendable aislar cada componente del equipo; amplificador, y sobre todo fuentes y altavoces, de esas vibraciones.

Resulta útil sustituir los pies de serie en amplificación y fuentes por conos con base (preferiblemente amplificación) o pies de goma (fuentes, principalmente platos) de forma que lo aislemos de su base o absorbamos las vibraciones antes de llegar al aparato.

En este sentido resulta muy recomendable situar cada pieza del equipo sobre una base adecuada.
En altavoces resulta imprescindible aislarlos, al ser los elementos que vibran. Para ello deben descansar sobre puntas de desacoplo o conos (ya sean tipo columna o monitores), y apoyar estos en bases metálicas sobre goma y/o fieltro. Esto evita que transmitan vibraciones y mejora su rendimiento, sobre todo en bajas frecuencias.